Empieza por lo que sumas: verduras variadas, legumbres, frutas, semillas, huevos, lácteos o alternativas, pescados azules y aceites de oliva. Usa la regla del plato: medio vegetales, un cuarto proteína, un cuarto carbohidratos integrales. Condimenta con hierbas y cítricos para elevar sabor sin exceso de sodio. Comer sabroso facilita adherencia, reduce antojos y libera energía para moverte y dormir mejor.
Distribuir proteína a lo largo del día mejora saciedad y mantenimiento muscular. Apunta a veinte o treinta gramos por comida, elige fuentes magras o vegetales completas, y combina con fibra. Tras entrenar, una porción ayuda a reparar tejidos. Observa cómo cambia tu hambre vespertina cuando desayunas proteína. Comparte en comentarios tus opciones favoritas; construiremos un repertorio variado y económico.
All Rights Reserved.